Con un golpe seco sobre el escritorio, los agentes migratorios de Estados Unidos estampan en los pasaportes un sello que dice "Admitido" y una fecha de entrada. A partir de ese momento, corre el tiempo permitido que un visitante extranjero tiene para permanecer en el país, que oscila entre 90 y 180 días en el caso de los turistas. (Seguir leyendo...)